Nicolás Malebranche: Dios y el hombre, una sólida relación

· Alberto Auné, filosofía
Autores

Alberto Auné

El hombre y su relación con el Creador.

Este filósofo francés sostiene que Dios constituye la única causa verdadera, el primum ontologicum, siendo las demás causas ocasionales; necesitamos conocer a El para así tener un conocimiento de la realidad.


1. Una vida dedicada a Dios y al saber

Nicolás Malebranche nació en París en 1638, habiendo fallecido también en la capital francesa en 1715.

En 1660 ingresó en la Société de l’Oratoire de Jésus et de Marie Inmaculée (Sociedad del Oratorio de Jesús y de María Inmaculada), cuyo nombre en latín era Congregatio Oratorii Iesu et Mariae.
Cursó estudios de filosofía y teología en La Sorbona, siendo ordenado sacerdote en 1664.
Esta congregación había sido fundada en 1611 por el cardenal Pierre de Bérulle (1575-1629), quien entre otras actividades introdujo en Francia a la Orden de las monjas Carmelitas.
El grupo tuvo una fuerte influencia en la espiritualidad francesa, con el propósito de centrar la vida espiritual en el aspecto humano de Jesús relacionándolo a la esencia de Dios.
2. Un pensamiento basado en el Creador
Malebranche buscó efectuar una conciliación entre las tendencias espiritualistas, en especial agustinianas, que imperaban en esa institución, con el pensamiento de René Descartes (1596-1650), creador de la escuela filosófica racionalista.
Nicolás Malebranche

Su principal enunciado es: “Vemos todas las cosas en Dios”, basado en que el conocimiento que poseemos solamente es posible partiendo de la interacción entre el ser humano y Dios. Así, las transformaciones en objetos o pensamientos se originan en Dios y no en los objetos o los individuos.

Fue un gran impulsor del ontologismo, escuela filosófica según la cual hay ideas innatas en el ser humano; además el hombre cuenta con la posibilidad de, a través del entendimiento, conocer la esencia divina, condición de cualquier otro saber.

Sostuvo que el hombre participa del ser de Dios, viviendo en El y contemplando en El las ideas de todas las cosas creadas.
Así conoce el mundo, inclusive las cosas corpóreas, a través de los arquetipos presentes en la mente de Dios.
Lo primero conocido es el Infinito, del que lo finito no es sino una limitación y el conocimiento sensible una visión defectuosa.
Por ello, en la medida en que el hombre es espíritu vive en Dios y lo mismo sucede con su obrar moral: en la medida en que el hombre aprehende el bien moral, aprehende algo de la eterna e infinita bondad y vive en Dios cuando ama con rectitud, así como vive en Dios pensando cuando piensa lo verdadero.
3. Su legado, en una obra clave
Estas ideas de Malebranche están desarrolladas en su obra fundamental, La búsqueda de la verdad, publicada en 1674.
Allí también elaboró una teoría del error que tuvo gran influencia en su tiempo, afirmando que entre sus causas deben considerarse la costumbre y el conformismo humano.
El espíritu, sostiene, tiende de manera espontánea a elaborar síntesis a las que atribuye el valor que también ya otorga a los conocimientos de que dispone.
Malebranche considera la relación entre alma y cuerpo, vinculada con fuerza a la distinción de sustancia pensante y sustancia externa planteada por Descates, desde su ver “todas las cosas en Dios” y por consiguiente menos problemática.
Nuestro espíritu no conoce nada más que lo espiritual; esto es, la idea de los cuerpos.
El Yo personal vive enteramente de Dios, pero la causalidad divina tiene que tener en cuenta las “ocasiones” adheridas al Yo creado.
El ocasionalismo, del cual participara Malebranche, si bien en forma parcial, constituyó un influyente movimiento filosófico que consideraba que, cuando se produce un movimiento en el alma, Dios interviene para producir un movimiento correspondiente en el cuerpo y viceversa. Con esta doctrina intentó sintetizar el cartesianismo y el agustinismo.
Esa teoría difiere de la armonía preestablecida entre las sustancias o “movimiento de relojes”, que mantenía Gottfried Wilhelm von Leibniz, filósofo y pensador alemán (1646-1716), para quien el tiempo debía ser solamente un aspecto de la relación entre las cosas reales y los procesos reales en el mundo.
4. Dios, el origen de todo
En el pensamiento de Nicolás Malebranche luce el concepto de la filosofía cristiana según el cual el hombre no participa de la identidad de Dios; su personalidad e individualidad se subrayan aunque según este filósofo Dios sea el primum ontologicum: la primera cosa o el principio de todas las cosas, lo primero que es necesario conocer para a partir de allí conocer lo demás. Alberto Auné

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: