Melchor Pérez de Holguín: pintor maestro del barroco americano

· Alberto Auné, Armenia, arte
Autores

Alberto Auné

Testigo y cronista de una época histórica en América.

La obra de este artista sobrevive al tiempo y recibe el reconocimiento por el legado pictórico que nos dejara.


1. Una vida para el arte
Este gran pintor, que cultivo la pintura barroca de la época colonial de Bolivia, nació en Cochabamba en 1660 y murió en 1732.
Durante la mayor parte de su vida vivió en Potosí, ciudad ubicada en el entonces Alto Perú y actual Bolivia, donde produjo su arte.
Fue uno de los pintores más conocidos de la Escuela de Cuzco, convirtiéndose en el mayor representante del barroco en las artes plásticas en el continente americano.
Cuando nació, en España se iba apagando el genio de Diego Rodríguez de Silva y Velásquez (1599-1660), conocido como Diego Velázquez, quien también desarrolló su pintura dentro de escuela barroca, quien fuera considerado como uno de los mayores representantes de la pintura española y universal.
La decadencia de Potosí, que había comenzado cerca de 1650 debido a la devaluación de la moneda, la supresión de la mita (sistema de trabajo por turno para los indígenas, impuesto por los conquistadores; palabra que en quechua significa “turno del trabajo”) y los continuos conflictos internos, entre otros motivos, no impidieron que el esplendor de la época perdurara todavía durante varias décadas.
2. Una obra que marcó una época
Un autorretrato, incluido en el cuadro del virrey Diego Morcillo Rubio de Auñon (quien ejerciera ese cargo dos veces, siendo además obispo de La Paz y arzobispo de La Plata y de Lima), lo muestra en su madurez, mestizo, con orejas similares a las que colocara en los santos de sus pinturas, denominadas “holguianas”.
Enttrada del Virrey Arzobispo Morcillo en Potosí
Autor: Melchor Pérez de Holguín, 1718
La pintura de este gran artista reconoce la influencia de los pintores españoles de la época, en especial de la Escuela Sevillana, en la que se destacaron Francisco de Zurbarán (1598-1664) y Bartolomé Esteban Murillo (1617-1662), cuyas obras tuvieron amplia difusión en el Alto Perú.
En 1667 firma un cuadro de San Pedro de Alcántara, del cual Santa Teresa de Jesús (1515-1582) decía que “parecía hecho de raíces de árboles.
La serie de cuadros más antiguos de este artista es la de sus martirios de santos, además del cuadro de San Bartolomé, en la catedral de Chuquisaca.
Virrey Morcillo
Autor: Melchor Pérez de Holguín, 1718
Sus más importantes series, Juicio Final y Triunfo de la Iglesia, tuvieron como destino la iglesia de San Lorenzo, en Potosí.
También tienen un gran valor artístico los conjuntos de La Merced (La familia de la Virgen, La siembra divina y otros), de la Casa de la Moneda de Potosí (San Francisco de Asís, otro San Pedro de Alcántara y una serie de evangelistas procedentes del convento de San Francisco de esa misma ciudad), del Banco Central de La Paz (en especial La Huida a Egipto) y, entre otras colecciones privadas, la Wilson (La Paz) y la Espinosa (Potosí).
Estos datos geográficos de ubicación de obras corresponden a finales del siglo XX.
3. Merecido reconocimiento
 
Pérez de Holguín tuvo un importante renombre durante su vida, habiendo tenido una gran influencia en pintores contemporáneos y posteriores, entre ellos Gaspar Berrío (quien con el uso de finísimos sobredorados prolongó el estilo del barroco mestizo, Joaquín Carabal y Nicolás Cruz.
Su obra no sólo fue pictórica sino que desarrolló también una gran actividad como dibujante y colorista. Sus dibujos fueron transformándose hasta rasgos evolucionados, que fueron estudiados por José de Mesa y Teresa Gisbert, en especial en su obra La pintura en los museos de Bolivia, destacando el achatamiento de la anatomía humana y el acentuamiento expresivo, entre otros puntos.
4. Una obra y un estilo inconfundibles
 
Las pinturas de Pérez de Holguin no muestran barnices, lo que habla de una elaborada técnica.
Pintó en cobre de manera excepcional, ya que por lo general lo hacía sobre sostenes de arpillera y lienzos de pequeño formato; sus mayores dimensiones, también muy raras, son de 1,80 por 1,00 metro.
Pasó de un color opulento con ribetes tenebristas a una paleta más fría, de grises azules.
Sus cuadros muestran una luz que baña toda la obra, inconfundible en los trabajos de este autor.
Su mejor producción está ubicada entre el año 1710 y su muerte, en especial la posterior a 1724.
Conocer la obra de Melchor Pérez de Holguín es imprescindible para comprender la etapa del arte pictórico que representó para América. Alberto Auné

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