El flaco Abel Cháneton: profesional del Derecho, amigo e inspirador de Enrique Santos Discépolo

· Alberto Auné, arte, Derecho
Autores

Alberto Auné

Un letrado que rendía culto a los afectos

Este abogado argentino fue citado en el tango «Cafetín de Buenos Aires», de Santos Discépolo, mostrando que la cultura, la amistad, la música ciudadana y la bohemia tienen mucho en común.

  1. Tango y Amistad

Abel Chaneton fue un abogado argentino, historiador y jurisconsulto, quien nació en 1888 y falleció en 1943.
Publicó importantes textos sobre Derecho, como En torno a la reforma del Código Civil, La instrucción primaria en la época colonial, Historia de Vélez Sarsfield y Retorno de Echeverría, siendo esta última, sobre literatura, su obra póstuma.
Muchas veces la formalidad de una profesión hace olvidar otros aspectos, más humanos, relativos a la vida de la persona que la ejerce.
También es importante conocer con quiénes se rodea una persona, qué núcleo componen sus amigos.
En 1948 Enrique Santos Discépolo escribió el tango Cafetín de Buenos Aires, con música de Mariano Mores.
Cinco años antes había fallecido el abogado al que mencionamos.
Recordemos parte de la letra de este tango:

Me diste en oro un puñado de amigos,
que son los mismos que alientan mis horas,
José, el de la quimera;
Marcial, que aún cree y espera;
y el flaco Abel, que se nos fue,
pero aún me guía.

  1. Ayer y hoy, un tiempo distinto

Los viejos tiempos de bohemia y amistad, que hicieron a la cultura argentina, parecen haberse ido y no parecen por el momento pasaje de regreso, al menos como eran entonces.
Las redacciones de diarios, los grupos de escritores y poetas como el de Boedo, las cenas en bodegones como «El Puchero Misterioso», que cuentan sus asistentes, derivando luego en tertulias culturales entre un vino y otro, forman un pasado que no debemos olvidar.
No olvidemos las cenas de los periodistas del legendario diario Crítica, con una redacción en la que había gente como Conrado Nalé Roxlo, Roberto Arlt, Jorge Luis Borges y tantos otros.
Los cafés, inmortalizados en el tango Cafetín de Buenos Aires, son parte de esta histórica movida.
Muchos de sus asistentes eran profesionales, como médicos, abogados y de otras carreras universitarias. Sabían distribuir su tiempo y así se forjaron grandes amistades, como las que cuenta Discépolo en este tango.
Hoy las urgencias son distintas y así estamos… No ha cambiado nada lo descripto por José M. Aguilar y Enrique Cadícamo, en otro tango, Al mundo le falta un tornillo:

Hoy se vive de prepo y se duerme apurado
y la barba hasta a Cristo se la han afeitado…
Al mundo le falta un tornillo,
¡que venga un mecánico, a ver si lo puede arreglar!
Recordemos al flaco Abel Cháneton, quien supo unir la amistad a su pasión por el Derecho, siendo un ejemplo a seguir en un mundo en que hay quienes, bajo un aire de formalidad y rechazo a la bohemia, esconden lo peor de sí mismos. Alberto Auné

Fuentes:

Reportaje de Víctor Hugo Morales al nieto de Abel Cháneton el 20 de mayo de 2008 en el programa «La Mañana de Víctor Hugo», emitido por Radio Continental de Buenos Aires, República Argentina.

Revista «Club de Tango». Una nota sobre el flaco Abel había sido publicada en esa revista, que editó y dirigió Oscar Himschoot a partir de 1997 con aparición bimestral y un total de 60 números. Un homenaje a este gran historiador.Edmundo Rivero canta Cafetín de Buenos Aires, con la orquesta de Aníbal Troilo.

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