ALADI: integración política y económica latinoamericana

· Alberto Auné, América, economía, política
Autores

Alberto Auné

Los acuerdos comerciales y políticos que llevaron a una mayor integración en los últimos tiempos en América latina no deben hacernos olvidar los comienzos de organizaciones como la ALADI. La historia nos ayuda a comprender el presente y avanzar hacia un mejor futuro.

El panorama de posguerra

El fin de la Segunda Guerra Mundial trajo al mundo una necesidad de unirse no sólo para superar el horror vivido sino también para que éste nunca más se repita.
América latina había llegado a ese momento con disímiles resultados; en Argentina el gobierno había declarado la guerra al Eje el 26 de enero de 1944, cuando ya las cartas estaban echadas, mientras que Brasil había sido el único país latinoamericano que se unió a los aliados enviando, también en ese año, 26.000 soldados a combatir, lo que le valió un fuerte reconocimiento y le permitió posicionarse con ventaja en el mundo económico de la posguerra.

Siguiendo el ejemplo de Europa

Hubo conversaciones entre distintos países de la región para buscar una mayor cooperación comercial, y a partir de 1948 la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) impulsó un mercado común latinoamericano que se constituiría en etapas progresivas. En el Viejo Continente, los antiguos adversarios constituyeron junto a otros países, en 1957, el Mercado Común Europeo.
Tres años más tarde, en 1960, se firmó el Tratado de Montevideo, instaurando la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), que entró en vigencia en junio de 1961, con la adhesión de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, México, Paraguay, Perú y Uruguay, sumándose Bolivia y Venezuela en 1966 y 1967 respectivamente.
El objetivo del organismo era trabajar a favor de una zona de libre comercio, con la expectativa de que estuviera lista para 1973.
Sin embargo, distintas visiones políticas y económicas llevaron a no encontrar coincidencias en temas fundamentales para acuerdos de este tipo, lo que llevó a que los avances fueran muy pocos.

La ALALC, antecesora de la ALADI

Este organismo intentó lograr la integración comercial en la región a través de tres instrumentos: las listas nacionales, con negociación bilateral producto por producto; las listas comunes, con tratativa multilateral cada tres años y los acuerdos de complementación, una forma de paliar la dificultad para negociar reducciones arancelarias, muy difíciles desde 1963.
En una primera etapa hubo buenos resultados en el aumento de las exportaciones intrazonales de productos manufacturados, superando el hasta entonces comercio de productos primarios.
También se creó un mecanismo de pagos y créditos recíprocos desde 1969 para financiar el comercio dentro de los países de la ALALC, además de organizarse conferencias, seminarios y reuniones de representantes de gobiernos y reuniones por sector de empresarios de los sectores público y privado lo que llevó a un fluido intercambio de ideas y propuestas.
Sin embargo, los logros no fueron los esperados, y las metas fijadas para 1973 y 1980 no se cumplieron.
Uno de los principales defectos de la ALALC fue la falta de homogeneidad en el aspecto económico; los países miembros tenía a veces programas económicos de distinta orientación, sin haberse detenido a coordinar acuerdos mínimos, así como programas de intercambio comercial con países ajenos al organismo.
Esas diferencias se fueron profundizando y la conferencia de la ALALC de 1978 analizó su reestructuración, que finalizó con la reunión del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores y el Tratado de Montevideo, de 1980, que reemplazó a la ALALC por la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), cuya actividad comenzó en marzo de 1981.
El Tratado de Montevideo buscó avanzar en el camino de integración regional para promover el desarrollo en forma equilibrada y armónica, basándose en los principios de pluralismo, convergencia, flexibilidad, trataientos diferenciales –con tres categorías de países- y posibilidad de varias formas de concertación entre naciones.
Este tratado fue firmado por la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, agregándose Cuba en 1999.

Integración, comercio y política

La labor de la ALADI es importante en el continente americano para el comercio y la integración, pero mucho más para mostrar el resultado de un trabajo de búsqueda de coincidencias políticas.
En el mundo actual los países de una región deben trabajar en forma coordinada para beneficiar a su industria y comercio. Europa y Asia lo saben y coordinan esfuerzos para el desarrollo.
Además de la ALADI, que sigue vigente, otros organismos internacionales en América latina trabajan hoy con acuerdos regionales, como la Corporación Andina de Fomento (CAF) y el Mercosur.
En estos casos hay acuerdos que respetando la individualidad de cada nación establecen pautas a cumplir para el comercio, que deben ser cumplidas para evitar desequilibrios; en caso de que éstos se produzcan hay establecidos mecanismos de diálogo para recomponer la armonía.
La crisis económica y financiera internacional de 2009 mostró la necesidad de estas coincidencias.
Hoy América latina avanza en acuerdos que permiten el desarrollo, cuidando evitar la repetición de divergencias como las de la ALALC. La ALADI fue un gran logro para 1980 y hoy está vigente, junto a otros organismos, para garantizar el desarrollo de la región. Alberto Auné

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