Las Máximas de José de San Martín a su hija Mercedes: principios de vida vigentes a través del tiempo

Autores

Alberto Auné

El general José de San Martín dejó a su hija, Mercedes Tomasa de San Martín Escalada, un legado importante: las Máximas que escribiera destinadas a ella, pero que tienen vigencia universal y deberían ser grabadas de manera indeleble en los establecimientos educativos de todos los niveles.

Contenido


1. Los hombres cultos jamás serán esclavos
 
El general José de San Martín, Libertador de Argentina, Chile y Perú, afirmó en un discurso dirigido en 1815 a los preceptores de escuelas públicas, cuando era gobernador intendente de la provincia de Cuyo, que “la educación formó el espíritu de los hombre” y “ni la naturaleza misma, ni el genio, ni la índole, ceden a la acción fuerte de este admirable resorte de la sociedad”.
General José de San Martín,
Libertador de Argentiina, Chile y Perú
durante su vejez en Francia
Este discurso parece haber sido una de las principales fuentes de las Máximas para su hija Mercedes, que son normas de vida, valores y educación.
Esta visión surge del convencimiento de que la ética y la educación no van por caminos separados. Mientras la primera se relaciona con la conducta del hombre y con su responsabilidad en las acciones, la segunda desarrolla y perfecciona las aptitudes del niño y el adolescente.
2. Libertad y educación
 
La historia de América, desde las luchas por la independencia hasta la organización institucional en cada país, llegando hasta la consolidación de la democracia, muestra un desarrollo con espíritu universal, lo cual se reflejó en los hechos, en especial en la educación.
En el caso de Argentina sus orígenes están relacionados con la historia del continente y del mundo; por ejemplo, a fines del siglo XIX y principios del XX llegaron a sus tierras inmigrantes de países de Europa asolados por dificultades como hambrunas, pobreza y guerras.
Este espíritu universal, impulsado por la búsqueda de síntesis entre distintas culturas, mostró una apertura a inquietudes de todo el mundo debido a una educación que no se encerró a límites geográficos.
Las nuevas tecnologías, en especial internet, han universalizado la cultura, pero es necesario no olvidar los orígenes, a lo cual nos ayuda y mucho el ejemplo del Libertador de tres naciones sudamericanas.
3. Impulsor de la cultura en los pueblos de América
 
San Martín impulsó la educación y la cultura en los pueblos a los que dio la libertad.
En Argentina fundó la Biblioteca Nacional antes de crear el Ejército. También en Chile, Perú y Ecuador, fundó cada una de las respectivas bibliotecas nacionales.
También creó sus estructuras administrativas y las normas de atención a los lectores.
La educación de su hija Mercedes Tomasa fue una de sus mayores preocupaciones, a que no podía dedicar tiempo físico para su formación debido a su lucha por la libertad.
En 1825, cuatro años antes de su retiro a Europa, donde pasaría el resto de su vida, San Martín escribiría: “Prefiero dejar a mi hija instruida a dejarla rica”, pues “las esperanzas del que sabe valen más que las riquezas del que ignora”.
4. Un gran legado del Libertador
 
Las Máximas que el Libertador escribió para su hija Mercedes Tomasa de San Martín Escalada, que fueran encontradas por Bartolomé Mitre, tenían el propósito de servir de  guía a quien “en determinada circunstancia, pudiera tener la responsabilidad de conducir la educación de la Infanta Mendocina”, según escribiera Manual Nicandro Arriola, en un texto publicado por el Instituto Nacional Sanmartiniano en 1979, entre otros tributos de la Comisión Nacional Ejecutiva de Homenaje al Bicentenario del Nacimiento del General San Martín.
5. Doce perlas que constituyen un gran tesoro
 
Las Máximas sugieren pautas de la vida social, familiar, de escala de valores y de la formación ciudadana, estimulando los valores individuales que convierten a una persona en un ser ético.
En la primera Máxima, San Martín expresó la necesidad de adaptarse a una vida de relación con un sentido de humanidad que comprende al reino animal. Ella dice: “1. Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: Anda, pobre Animal, el Mundo es demasiado grande para nosotros dos”.
En la segunda Máxima el Libertador expresa una síntesis de conducta que va al núcleo de la escala de valores del ser humano, expresando: “2. Inspirarla amor a la verdad y odio a la mentira”.
La reflexión del Libertador no aceptó jamás la especulación, ni en su vida pública ni en la privada. Siempre repudió la excesiva adulación y mucho más la traición o un interés oculto disfrazado de amistad. Por ello la tercera Máxima es bien clara al respecto: “3. Inspirarla gran Confianza y Amistad pero uniendo el respeto”.
La solidaridad y la igualdad de todos los seres humanos son valores que San Martín no sólo respetó a ultranza sino que enseñó a los pueblos por él liberados. Su espíritu abarcativo, para el cual no podía haber diferencias entre los hombres, lo llevó a escribir la cuarta Máxima: “4. Estimular en Mercedes la Caridad con los Pobres”.
El egoísmo no era admitido por la grandeza de alma de San Martín, pero tampoco aceptaba pasar los límites en las normas sobre deberes y derechos. Para que el civismo, junto con el cuidado por el cumplimiento de la ley, sea una virtud en su hija, redactó la quinta Máxima: “5. Respeto sobre la propiedad ajena”.
La ética en la relación con los demás es una virtud que a menudo es dejada de lado, ponderando como algo positivo la falta de cumplimiento de la palabra empeñada. Los valores parecen haber cambiado en la sociedad actual en cuanto a este cumplimiento. Al respecto, la sexta Máxima señala: “6. Acostumbrarla a guardar un Secreto”.
El Libertador tenía un espíritu universal, abierto a todas las formas de creencia en un Ser sobrenatural que rige los destinos del mundo. Consideraba una virtud creer en Dios y ello lo llevó a escribir la séptima Máxima: “7. Inspirarla sentimientos de Indulgencia hacia todas las Religiones”.
El amor al próximo debe ser, consideraba José de San Martín, expresado no sólo ante quienes están en una buena posición económica o de salud sino ante todos los seres humanos, sin discriminación alguna respecto a su condición y cargo. Así lo establece la octava Máxima: “8. Dulzura con los Criados, Pobres y Viejos”.
También el Libertador buscó estimular en su hija la reflexión y la meditación, en especial antes de emitir juicios de valor. Bien sabía él, maestro de la estrategia militar y del arte de la política, el valor no sólo de las palabras sino también de los silencios; por eso redactó la novena Máxima: “9. Que hable poco y lo preciso”.
La grandeza de espíritu, sabía el Padre de la Patria, no sólo se manifiesta en los grandes actos sino también en la vida cotidiana. Los hábitos y costumbres externos de una persona muestran su interior más que muchas palabras. Para que la virtud interna se exprese a través de lo externo Mercedes Tomasa deberá tener en cuenta la décima Máxima: “10. Acostumbrarla a estar formal en la Mesa”.
San Martín valoraba la presencia de una persona, manifestada en su forma de obrar y vestir sin grandes alardes, privilegiando lo interior sobre lo exterior y superfluo. En los tiempos actuales, a menudo, la moda y la vanidad rigen la forma que tienen muchas personas de presentarse ante el mundo. Esta escala de valores quedó plasmada en la décimoprimera Máxima: “11. Amor al Aseo y desprecio al Lujo”.
La última Máxima habla en forma directa del amor a la Patria y a la libertad. La grandeza ciudadana del Libertador, manifestada en muchas oportunidades, era una virtud que consideró imprescindible transmitir como legado a su hija. Así lo expresa la décimosegunda Máxima: “12. Inspirarla amor por la Patria y por la Libertad”.
6. Un mensaje para el mundo
 
El legado de José de San Martín a su hija Mercedes Tomasa, expresado en las Máximas, excede a ella para llegar a través del tiempo a todos los seres humanos amantes de la libertad, ya que su mensaje es universal.
La educación y la cultura fueron para el Libertador instrumentos de libertad, que debían llegar a las futuras generaciones. Por ello sostuvo que “la ilustración y fomento de las letras es la llave maestra que abre las puertas de la abundancia y hace felices a los pueblos”. Alberto Auné

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