18 de abril de 1997: parte Carlos Auyero, gran político argentino

Autores

Alberto Auné

Este dirigente dignificó la política argentina y es un ejemplo a seguir.

Este gran político argentino tuvo una destacada actuación y transmitió su gran calidad humana y testimonio de vida al servicio de los demás; mostramos un testimonio de amistad que sobrevive a los años.


1. La partida
El 18 de abril de 1997 falleció en Buenos Aires (República Argentina) el dirigente Carlos Auyero, de la democracia cristiana.
Fue una persona íntegra y un dirigente político de los que ya no quedan. Todos quienes lo trataron, compartieran o no sus ideas, coinciden en que era un hombre de bien.
Su fallecimiento se produjo después de una indisposición mientras participaba en un debate en el programa televisivo Hora Clave, conducido por Mariano Grondona. En un gesto que no es frecuente hoy en la TV las cámaras ocultaron con discreción y ética el mal momento de la vista del público.
2. Una vida para admirar
Su trayectoria es ejemplar en todo sentido y hay crónicas que la describen detalladamente.
En lo político hay mucho para decir. Algunos puntos entre muchos otros son su actividad como fundador del Partido Demócrata Cristiano de Lanús, ciudad a la que amó, siendo presidente de su Junta Ejecutiva a los 22 años (había nacido el 18 de octubre de 1936). A los 25 años fue diputado provincial bonaerense entre 1963 y 1966, año en que se produjo el golpe de Estado contra el gobierno constitucional presidido por Arturo Umberto Illia autodenominado Revolución Argentina.
Terminado este período fue diputado nacional entre 1973 y 1976, hasta que se produce otra interrupción del orden constitucional.
Con el regreso de la democracia, en 1983, gana en las urnas un segundo mandato como legislador nacional en la Cámara baja, presentando importantes proyectos, en especial en el sector educativo, que llevaron a la creación de las universidades nacionales Del Centro, de Mar del Plata, de Quilmes y de Geneal Sarmiento.
Publicó varios libros sobre actualidad argentina y democracia.
Junto con Carlos «Chacho» Alvarez y Germán Abdala funda el Frente Grande e integra el Frepaso con un alto cargo en la conducción nacional de esta fuerza política.
Fue constituyente en la Convención Nacional Constituyente de 1994.
En el campo profesional, recibido de abogado en la Universidad de Buenos Aires en 1962, recibe en la Universidad del Salvador el doctorado en Derecho Público en 1968, desempeñándose también como docente univeritario y conjuez de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.
3 Recuerdos de la Acción Católica
Más allá de recordar al menos parte de esta trayectoria, el objetivo de estas líneas va más allá, agregando algunos datos que no son muy conocidos, con la intención de compartirlos.
Conocí a Carlos Auyero hace ya tiempo, a principios de la década del ’60. Un grupo de jóvenes nos habíamos hecho amigos en Lanús, donde vivíamos e íbamos a algunas iglesias, como la Parroquia del Santo Cristo, en Tucumán y Pergamino, o la del Sagrado Corazón de Jesús, en la calle Ituzaingó 1145, a cargo esta última durante muchos años de monseñor Eugenio Carubelli, cerca de la estación de ferrocarril de esa localidad, conocida por una pintura que cautiva al visitante como la única iglesia que tiene angelitos negros.
Auyero militaba en la Acción Católica, buscando desde siempre transmitir a los demás el mensaje del Evangelio.
No recuerdo los nombres de todos quienes compartían esos ideales, ya que el tiempo ha pasado, pero sí los de dos de ellos: Alberto Aramouni y otro a quien conocían por su apodo, «Toté».
4. Vocación política para servir
En esos años, con Juan Domingo Perón proscripto en sus derechos cívicos, había quienes buscaban nuevas opciones en la política y nace en Carlos Auyero la vocación de servir al prójimo a través de la militancia en una fuerza democrática, que lo llevara a la importante trayectoria más arriba presentada.
Así, varios militantes católicos se sumaron al Partido Demócrata Cristiano, que consideraban cumplía sus expectativas de cambio social en paz, con desarrollo y una justa y equitativa distribución de la riqueza.
No haré un análisis político, sino que me centro en lo humano de aquel tiempo. Recuerdo haber asistido a algunos actos demócrata cristianos en los que escuché a dirigentes como Horacio Sueldo, Eduardo Traboulsi y Auyero, que ya comenzaba a brillar con luz propia.
Aramouni militó con él y llegó a ser diputado.
4. Tiempos y distancias
Pasaron los años; la vida nos separó por distintas cuestiones sólo geográficamente, y siempre sabía algo de él. Algunas veces, ya con el retorno de la democracia, nos encontramos y recordamos aquellos años lejanos.
Toda la gente que lo conoció puede dar fe de su integridad y hombría de bien; lo que se diga al respecto siempre será poco.
5. Una amistad leal en el tiempo
Cada año se celebra una misa en su memoria, en fecha cercana a su partida.
Quien la celebra, o concelebra junto a otros sacerdotes, dejando sus obligaciones para cumplir con ésta que considera muy importante, es monseñor José María Arancedo, quien fuera sacerdote en la Diócesis de Lomas de Zamora y ocupó después varios cargos, entre ellos los de obispo de Mar del Plata. arzobispo de Santa Fe y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina,
Porque quien llega desde cualquier parte del país en que esté para cumplir con la memoria del amigo y el merecido homenaje a su memoria, hoy dignatario eclesiástico, es quien fuera aquel joven Toté, de la Acción Católica, para quien a pesar de los años pasados valen cosas como la memoria y el afecto. Alberto Auné

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