25 de mayo de 1810: la Argentina de un siglo después y del Bicentenario de la Revolución

Autores

Cabildo de Buenos Aires en 2010, 200 años después de la Revolución de Mayo. (Fuente: http://www.wikimedia.org)

Alberto Auné

 

Este texto fue publicado antes de la celebración del Bicentenario de la Revolución de Mayo, en la República Argentina. En ese contexto debe ser leído y analizado, considerando el contexto histórico y político del momento.

El año 1910 fue el del Centenario de la Revolución de Mayo. Al acercarse el Bicentenario de ese acontecimiento es oportuno recordar lo que pasó entonces y extraer enseñanzas.

Contenido

1. La Parábola de los Talentos

2. Los talentos y la Argentina

3. La mirada del mundo

4. Logros o excusas

5. Historia e historietas

6. El «Loco» Chávez

7. El «Nene» Montanaro

8. Del papel a la realidad

9 ¡Argentinos, a las cosas!

10. Patria y responsabilidad


1. La Parábola de los Talentos
Esta narración de Jesús en el Evangelio según San Mateo, capítulo 15, versículos 14 al 30, nos habla de un hombre que iba a salir de viaje a tierras lejanas, y antes de hacerlo llamó a sus servidores de confianza y les encargó sus bienes. A uno le dio cinco talentos; a otro, dos; y a un tercero, uno, según la capacidad de cada uno, y luego se fue (recordemos que el talento era una moneda valiosa en aquel tiempo).
Jesús nos recuerda que el que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió un talento hizo un hoyo en la tierra y allí escondió el dinero de su señor.
Cuando regresó el hombre llamó a sus servidores para pedirles cuentas de lo hecho con el dinero que habían recibido.
El que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me dejaste; aquí tienes otros cinco, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor».
Se acercó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: ‘Señor, dos talentos me dejaste; aquí tienes otros dos, que con ellos he ganado’. Su señor le dijo: ‘Te felicito, siervo bueno y fiel. Puesto que has sido fiel en cosas de poco valor, te confiaré cosas de mucho valor. Entra a tomar parte en la alegría de tu señor’.
Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y le dijo: ‘Señor, yo sabía que eres un hombre duro, que quieres cosechar lo que no has plantado y recoger lo que no has sembrado. Por eso tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo’.
El señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso. Sabías que cosecho lo que no he plantado y recojo lo que no he sembrado. ¿Por qué, entonces, no pusiste mi dinero en el banco para que, a mi regreso, lo recibiera yo con intereses? Quítenle el talento y dénselo al que tiene diez. Pues al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que tiene poco, se le quitará aun eso poco que tiene.
2. Los talentos y la Argentina
Esta parábola tiene mucho que ver con la Argentina. Para comprender esto, debemos volver a 1910, cuando el mundo miraba a nuestro país con motivo de la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo.
Entonces, muchos visitantes llegaron al país. Al menos 50 representantes de naciones que admiraban a la Argentina arribaron a Buenos Aires, entre ellos la infanta Isabel de Borbón, tía del rey de España Alfonso XIII.
Además llega el político francés Georges Clemenceau, que manifiesta su admiración por nuestro país, al igual que el poeta nicaragûense Rubén Darío, quien escribe en honor a la Argentina la Oda de los Campos y las Mieses, en la que habla de la gloria y el venturoso porvenir de la nación sudamericana.
Entre los escritores argentinos, Leopoldo Lugones y Joaquín V. González publican cada uno un libro en conmemoración de la gesta patria.
Se realizan exposiciones; Buenos Aires es designada sede de la IV Conferencia Panamericana, reunión a la que llegan representantes de naciones del continente.
3. La mirada del mundo
La memoria vuelve a las imágenes y crónicas de entonces, reflejadas por revistas como Caras y Caretas; en ellas el mundo mira a la Argentina con admiración, seguro de su promisorio futuro.
En pocos años más la Argentina celebrará el Bicentenario de la Revolución de Mayo. También como entonces, llegarán gobernantes, ya de muchas más naciones que las 50 de un siglo atrás.
Muchos de ellos querrán saber sobre lo que ocurriera en 1910. Ojearán viejas publicaciones, recibirán informes de funcionarios, periodistas, historiadores. Riquezas, futuro… la Argentina tenía los talentos para crecer todo lo necesario para llegar a ser una potencia.
4. Logros o excusas
Así como el señor rico de la parábola del Evangelio, los visitantes de 2010 preguntarán a nuestro país qué hizo con sus talentos: si los guardó egoístamente, los hizo fructificar o, lo que sería más triste, si los dilapidó.
No habrá entonces excusas posibles: quienes llegan de otras naciones del mundo han visto en muchas de ellas guerras, destrucción, disolución social, pero siempre un pueblo que se levantó y supo reconstruir el país.
No sólo hubo guerras de nación contra nación, sino conflictos bélicos internos, uno de los cuales causó en un país más pequeño que la Argentina y hoy casi una potencia mundial nada menos que un millón de muertos.
5. Historia e historietas
En otro ejemplo vemos reflejada la situación argentina a lo largo de las últimas décadas de su historia.
No se trata ahora de temas religiosos ni filosóficos, sino de algo más cercano a todos nosotros: la historieta.
6. El «Loco» Chávez
Recordemos la contratapa del diario argentino Clarín: en su parte superior se desarrollan desde hace tiempo historietas de larga duración.
La magia del guión de Carlos Trillo y los dibujos de Horacio Altuna nos trajo desde 1975 al «Loco» Chávez: quién no lo recuerda… Periodista alocado, pasó mil y una aventuras. Siempre a pesar de algunos devaneos tuvo una novia que permaneció en el tiempo: Pampita.
Cuando ya regresaba la democracia a la Argentina, el «Loco» sienta cabeza y decide formar una familia con Pampita.
Su jefe de redacción, un veterano periodista a quien todos llamaban «el Zurdo», comenta en el último cuadro de la historieta, en un bar a amigos, la nostalgia que desde ya les produce esta pareja. Porque el futuro del «Loco» y Pampita no se desarrollará en Argentina; ambos deciden probar suerte fuera del país, buscando mejores rumbos y un nuevo horizonte.
7. El «Nene» Montanaro
Al día siguiente de esta reflexión del «Zurdo», un nuevo personaje llega al espacio que había dejado vacante Chávez: el «Nene» Montanaro, periodista también, pero más joven que su colega, haciendo las primeras armas en la profesión, dibujado y guionado por Altuna.
Vive todo tipo de aventuras, en las que están por supuesto incluidos conquistas femeninas, amores, desamores… La historieta terminó el año pasado. También el «Nene» forma una pareja y evalúa la posibilidad de irse del país.
Sin embargo, elige quedarse para pelearla en la Argentina, donde formará y establecerá su familia. Su reflexión final nos remite a la necesidad de construir algo positivo desde su país, poniendo el hombro para mejorarlo; así lo entiende el «Zurdo» que en cuadrito de despedida sonríe cómplice con el lector.

8. Del papel a la realidad

Estos dos finales nos plantean cuáles serán las opciones de los argentinos de hoy.
Si siguen en el país como el «Nene» Montanaro o lo dejan con el dolor que ello significa, como lo hiciera el «Loco» Chávez, es una incógnita, que quizás nadie se plantee o lo hagan algunos pocos.
Es imprescindible saber tomar decisiones, paa que no sólo los argentinos sigamos en nuestra Patria a pesar de los problemas, como lo hiciera el «Nene» Montanaro, sino que vuelvan a la Argentina quienes la dejaron imbuidos en la frustración causada por un país sin destino, tantos «Locos» Chávez que desde muchos lugares del mundo, aun los más remotos, extrañan a su país y si éste mejorara volverían para realizar en él su propio destino.
9. ¡Argentinos, a las cosas!
La exhortación que formulara el filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset a los habitantes de nuestro país el siglo pasado, durante la presidencia de Marcelo Torcuato de Alvear, mostraba el estupor que este pensador sentía viendo todas las riquezas de la Argentina, entonces una potencia importante en el mundo, y la escasa dedicación de los argentinos a los problemas de la Patria.
Hoy, a siete décadas de formuladas estas palabras, tienen tanta vigencia como entonces.
10. Patria y responsabilidad
La recuperación de la Argentina está única y exclusivamente en manos de sus hijos.
Estos tienen la oportunidad de hacer realidad los sueños de grandeza para la Patria que tuvieron sus fundadores y forjadores, por los que tanto lucharon.
La primera década del siglo XXI marcará a fuego la Argentina de las próximas generaciones.
Releyendo la Parábola de los Talentos mencionada párrafos más arriba, y recordando en un plano más terreno a aquellos personajes de historieta que nos hacen sonreir y meditar, concluimos con una licencia literaria, haciendo un agregado a las palabras de Ortega y Gasset: ¡Argentinos, a las cosas: a construir la Argentina del Bicentenario!. Alberto Auné

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